domingo, 5 de diciembre de 2010

"A la gente le gustan las buenas series vengan de donde vengan"

Elena Sánchez es directora de contenidos de Cuatro desde hace algo más de cinco años. Desde su despacho, situado en la última plaza de los edificios centrales de la cadena de Prisa en Tres Cantos, se pueden ver a lo lejos los edificios más altos de Madrid. Elena nos recibe con una afable sonrisa. No tenemos mucho tiempo, llega de una reunión y se marcha en unos minutos a otra. Según nos explica todo es por "el frenético mundo de la tele".

P: Desde sus inicios Cuatro ha apostado claramente por las series de ficción. ¿Esa apuesta se ha acabado convirtiendo en señal de identidad de esta cadena?

R: En estos cinco años hemos querido hacer un hueco importante en nuestra programación a los contenidos de ficción y en especial a las series de televisión. De todos modos esto no es algo nuevo, ya se vino haciendo en su momento con Canal + que siempre hizo una apuesta seria por series como 'Friends'.

P: Pero la realidad es que hasta la llegada de Cuatro y La Sexta las series, especialmente las americanas, no estaban tan presentes en nuestras pantallas.

R: Al final todo es una cuestión económica. El formato de series es económico, gusta al espectador y permite emisiones a largo plazo. Tener capacidad económica para emitir cine de estreno de calidad está al alcance de muy pocos. Nosotros hemos abierto una puerta a la ficción que se está emitiendo en estos momentos en Estados Unidos y los resultados no pueden ser mejores.

P: Primero fue House la gran apuesta de Cuatro, después se volcaron con Perdidos en sus dos últimas temporadas. Son series de primer nivel en Estados Unidos pero ¿cómo se sabe que pueden llegar a cuajar en España?

R: Por regla general lo que triunfa allí de forma contundente aquí suele hacerlo de forma más discreta. Muchas veces no hay una regla bien definida para saber eso y toca cruzar los dedos a la espera de los datos de audiencia del día siguiente. De todos modos hablamos de caballos ganadores, era muy difícil pegársela con esas dos apuestas.

P: Cuatro hizo todo lo posible para conseguir los derechos de Perdidos que en un principio pertenecían a TVE. ¿Por qué tanto esfuerzo en una serie que estaba a punto de terminar?

R: Es cierto que nos dimos cuenta bastante tarde del potencial de esta serie. Los derechos estaban en un limbo porque de las seis temporadas TVE empezó emitiendo las dos primeras y dejó de hacerlo. Nosotros adquirimos los derechos de toda la serie y empezamos a emitir de forma paralela a Estados Unidos las dos últimas temporadas. El resultado ha sido un éxito rotundo. Hicimos un especial con el final de la serie y emisión simultánea subtitulada, algo que nunca antes se había hecho en España.



P: La ficción española también está presente en Cuatro. ¿Qué prefieren más los espectadores producto nacional o extranjero?

R: No son comparables por medios de producción pero nuestros espectadores siguen siendo fieles a series nacionales y se puede ver que entre los programas más vistos de cada semana siempre hay un buen número de productos de ficción hechos en España. Por poner un ejemplo nosotros dimos el salto con 'Hay alguien ahí', una serie que se rodó en la Comunidad de Madrid y que acabó siendo de los programas más vistos de Cuatro durante su primera temporada. A la gente le gustan las buenas series vengan de donde vengan.

P: ¿Esa apuesta por la ficción puede cambiar con la entrada de Telecinco como accionista principal de Cuatro?

R: Todo lo contrario. De esa unión va a salir una nueva cadena más fuerte y consolidada. A las dos partes nos interesa mantener y potenciar la programación de ficción. Desde luego seguiremos apostando por programas clásicos como House y también por otras series nuevas que triunfan en el mercado americano como Glee o Walking Dead. Desde luego no concebimos esta cadena sin una apuesta importante por las series, no sólo de ficción si no también de animación.

Suena el teléfono. "Vamos a tener que ir terminando la entrevista, en estos días estamos terminando de perfilar las parrillas para el año que viene". Nos levantamos pero antes de irnos Elena nos entrega una mano de goma un tanto deteriorada. Un regalo con motivo del próximo estreno en Cuatro de The Walking Dead (Los Muertos Vivientes).

lunes, 29 de noviembre de 2010

La delgada línea entre ficción y realidad

Los atentados del 11-S han marcado un punto de inflexión a la hora de entender la forma de producir ficción en EEUU. La caída de las dos torres abrió la puerta a nuevas historias con un trasfondo más psicológico y gris en el que alcanzar el sueño americano se volvía más complicado que nunca. Este es un motivo entre tantos que demuestra que los hechos que ocurren en el mundo real acaban condicionando y alterando las ficciones culturales.

Uno de los momentos de cambio más significativos de las últimas décadas en la ficción estadounidense, llegó tras los ataques terroristas del 11 de septiembre. No descubro nada nuevo. Seguro que en algún momento se lo habrán planteado y si no lo han hecho no tienen más que pensar en series como 24, el Ala Oeste de la Casa Blanca e incluso Perdidos (no en vano un avión de lo más multirracial se acaba estrellando). También te pueden venir a la cabeza películas que inciden más directamente en el tema como son World Trade Center o United 93, o tantas otras que guardan más o menos relación con todo lo que desencadenaron los atentados.





No es de extrañar que la maquinaria de ficción estadounidense antes o después se pusiera a funcionar. Tal vez porque había una necesidad de contar lo sucedido desde un punto de vista un poco más alejado de la realidad; porque esta era una gran historia para realzar los valores patrios americanos; o simplemente porque era momento de lamer heridas y seguir adelante ayudándose de la ficción. Pueden elegir todas o ninguna de las opciones, pero como decía al principio, el 11-S marcó un punto de inflexión.

Recuerdo una portada pocas semanas después del 11-S, un número especial de Marvel en el que se contaba lo sucedido aquel 11 de septiembre. La viñeta muestra a Spiderman llevándose las manos a la cabeza mientras frente a él los edificios se derrumban. Pronuncia una sola palabra en un bocadillo casi diminuto: "God". Acto seguido aparece, ayudado por algunos de sus archivillanos, realizando labores de rescate. La portada de ese número del famoso personaje arácnido (USA: Nº 36 Amazing Spiderman) se presentó teñida de negro en señal de luto. De esta forma el universo Marvel, cargado de su propia fantasía desde mediados de siglo XX, bajaba a la realidad y se equiparaba con ella.

No es la primera vez que esto ocurría. De hecho da la sensación de que en los momentos históricamente más trascendentales los superhéroes han abandonado sus mundos imaginarios y han acudido al rescate del ciudadano de a pie y de sus problemas del día a día. No en vano hay que recordar que héroes como Superman (DC) o el Capitán América (MARVEL) sirvieron de campaña mediática durante la II Guerra Mundial y volvieron a aparecer en los capítulos regulares de sus series televisivas días después de la tragedia.

La delgada línea entre ficción y realidad se volvió a romper días antes de la investidura del presidente Obama. Spiderman en su serie semanal de animación se las vio con el nuevo presidente estadounidense en un número en el que se enfrentaba a su enemigo el Camaleón, que intentaba usurpar la identidad de Obama. Desde la editorial se aseguró que es un homenaje al presidente como reconocido seguidor del trepamuros. Lo que es evidente es que es un nuevo momento histórico en el que los personajes de ficción se volvieron a colar en el mundo real.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La crisis de las capas: Héroes

El 25 de septiembre de 2006 la cadena de televisión NBC estrenó cruzando los dedos el capítulo piloto de la serie Héroes - digo cruzando los dedos porque la aprobación de esta serie resultó muy reñida para parte del consejo de administración de la cadena-. Hoy la serie prepara su cuarta temporada y cuenta con una audiencia media de siete millones de espectadores.

El concepto de héroe que plantea la serie no deja de ser curioso ya que las típicas capas y antifaces brillan por su ausencia. Ni siquiera están presentes los modernos trajes de fibra de carbono que llevan los X-Men o Spiderman en sus últimas películas. No sólo no están presente las mallas o las máscaras si no que los protagonistas son personas corrientes a los que la manifestación de sus poderes les llega a parecer signos de enfermedad.

En ciertos aspectos el planteamiento de Héroes me recuerda enormemente a 'Perdidos'. Encontramos a un gran número de personajes principales entre los que apenas destaca algún líder. También encontramos una clara tendencia a la globalidad multirracial y la variedad de clases sociales. Sin embargo llama la atención que los personajes de la serie se conciben como un colectivo ya que en su mayoría, cuando realizan acciones individuales, suelen acabar equivocándose o fracasando en su empeño.

Y es que en
Héroes encontramos personajes con poderes pero personajes incompletos al fin y al cabo. Superman se bastaba él solo para salvar el mundo. Aqui para salvar el mundo primero hay que "salvar a la animadora", que a su vez conducirá a un despiadado enemigo, que a su vez acabará uniendo a todos los personajes contra él. Resulta curioso que el héroe perfecto, el que auna los poderes de todos, es el villano principal y también Peter Petrelli, un personaje que en mi opinión, se queda a medio camino del liderazgo.

Pero entonces la pregunta es... ¿qué tipo de héroe se está presentando? Un héroe sin capa, sin máscara, sin icono identificativo... y además sin la capacidad de resolver las situaciones por sí solo y con el gran dilema de "¿qué es lo que me está pasando? / ¿quiero que me pase esto?".



Hace algunos años la editorial 'Marvel Comics' empezó a publicar una nueva serie regular llamada 'Ultimate Spiderman'. Recuerdo que me llamó la atención una entrevista que hicieron con el creador del personaje,
Stan Lee, en la que afirmaba que era necesario acompasar al héroe arácnido a los tiempos modernos ya que hoy los jóvenes se enfrentaban al sexo, las drogas, el aborto o el propio Internet como parte de algo habitual en sus vidas. En Héroes pasa algo parecido. A fin de cuentas cualquier podría ser Peter Petrelli, tal vez Claire Bennet o Matt Parkman. Son personajes más próximos de lo que nunca podría serlo aquel extraño alienígena llegado de Kripton y al final, parece un poco menos extraño pensar que si alzamos un brazo podremos generar una bola de fuego a imaginar piedras de kriptonita.

La serie también tiene sus defectos. Bien es cierto que cuanto más se alarga un producto audiovisual menos interés genera pero es exagerada la pérdida del 50% de espectadores en dos temporadas. Debo reconocer que ha sido una de las series que más me ha costado terminar y aunque al final se gana el aprobado, me deja un regusto extraño... Como algo que te deja un poco a medias.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Romanticismo enlatado: Gossip Girl

Gossip Girl es una serie que convence y engancha. Hay que reconocerlo, de lejos no es el tipo de serie que llame la atención, especialmente al público masculino, pero muchos todavía no sabemos lo que tiene para haber conseguido mantener nuestra atención -algo cada vez más difícil- semana tras semana.

Serena era la chica más 'cool' de Nueva York hasta que se marchó a un internado dejando plantada a su amiga Blair. Hablamos de chicas multimillonarias que pertenecen a la alta sociedad neoyorquina. A partir de aquí poco a poco todo se tergiversa con relaciones amorosas, sexo, drogas, fiestas y mil maquinaciones perversas. Eso viene a ser, básicamente, Gossip Girl.

Si empezamos a ver los dos primeros minutos del capítulo piloto de esta serie encontramos dos de los que, a mi juicio, son sus puntos más fuertes. El primero es la música. Empezaremos escuchando la canción 'Young Folks' y más adelante nos iremos encontrando con un buen número de temas conocidos como 'Apologize' o algún clásico de Sinatra.

El segundo punto es la narradora, también conocida como 'Chica Cotilla / Gossip Girl' que da nombre a la propia serie. Nos encontramos ante un narrador omnisciente que no vemos en toda la serie pero que está directamente relacionado con los personajes del relato. Este narrador es una chica que tiene una web sobre los cotilleos de la alta sociedad de Nueva York y que acaba condicionando las distintas tramas que componen la serie.

En otras palabras, la serie se vale de un recurso que ya usaban los trovadores y juglares de antaño, pero le da un aire bastante fresco y original. No en vano, este recurso apenas se ha visto en otras series así que apliquemos la máxima de "un punto para el primero que lo utilizó".

En mi opinión éstas son las dos cosas más importantes de Gossip Girl. Luego hay otras más, como por ejemplo el hecho de que en todos los capítulos consigan crear tramas bastante complejas con apenas nueve personajes principales. Acostumbrados a series en las que te pierdes entre una cantidad, en muchas ocaciones excesiva, de personajes sin mayor trascendencia, se agradece una utilización escueta y precisa de este recurso.

Bueno, y llegados a este punto vamos con los palos. Gossip Girl es una serie que peca de frívola, de trama simple y facilona, de fondo escaso y de enésima utilización reiterativa de todos los recursos amorosos habidos y por haber que Shakespeare ya utilizaba en sus tiempos al escribir 'Romeo y Julieta'. Pero qué le vamos a hacer. Esto vende y ¡vaya si vende! Hasta yo me he tragado las tres temporadas por el hecho de saber cómo terminan estas tramas amorosas. En el fondo la fórmula no deja de ser la misma que la que hace que el HOLA sea una de las revistas más leídas en este país.

Cuando veo Gossip Girl no puedo evitar recordar series pasadas como 'Melrose Place', 'Sensación de Vivir' o incluso 'Falcon Crest'. La historia cambia muy poco, los recursos siguen siendo los mismos y, en definitiva, lo nuevo que te aporta es más bien escaso. Sin embargo lo que vende, aunque trillado, lo sabe vender bien y ese es su baluarte. Si consigue enganchar en la primera temporada, si enamora con sus personajes, si plantea un lavado de cara y no cae en el sentimentalismo facilón, si consigue conectar con el público y hacerle partícipe de las numerosas tramas que plantea; a buen seguro nadie hará ascos a ver un capítulo de esta serie. Ahora bien, mantener eso ya será otra historia nada sencilla.


lunes, 8 de noviembre de 2010

El personaje sobre la serie: House

Hoy vamos a hablar de una serie de televisión a la que nos acercamos con respeto y admiración. Voy a intentar darle otro enfoque a este post intentando no caer en todo lo que ya se ha dicho de ella. Hablamos de la serie House. Así que nos ponemos manos a la obra, o en su defecto el teclado, cogemos el instrumental y diseccionamos esta serie.

Reconozco que no soy objetivo al hablar de la que para mi puede ser una de las mejores series que he visto hasta el momento. Vale, maticemos, no es la mejor serie narrativamente hablando pero sí considero que tiene al personaje mejor construido de las que he visto, y no son pocas (sé que esto levantará polémicas).

Lo primero es lo primero, ficha técnica de una de las series más veteranas de las que hoy se siguen emitiendo en televisión. House comenzó allá por el mes de noviembre de 2004 (qué poco parece que hace) como una apuesta segura de la mano de Fox. Los éxitos de audiencia avalaron a esta serie, especialmente en su primera temporada.

El doctor House es un médico, palabras textuales de la Wikipedia: "misántropo, genio de la medicina, ególatra y de marcada personalidad que dirige el Departamento de Diagnóstico Médico del ficticio Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey". La serie entera gira en torno a su personaje y a los conflictos que viven entre sus ayudantes y sus compañeros del hospital además de los pacientes, en cada capítulo uno distinto con enfermedades realmente raras.

Muchas personas tildan a esta serie de repetitiva y puede que en cierto modo no les falte razón. No voy a negar que cada capítulo sigue un esquema más o menos similar: enfermo llega al hospital con enfermedad extrañísima - enfermo casi se muere - en el último momento House da con la solución y lo salva. Esto es evidente, tanto que llevó a los productores de la serie a tener que dar un golpe de timón al ver los descensos alarmantes de la audiencia a finales de la tercera temporada. Es en este momento cuando, a mi juicio se hace uno de los movimientos más originales para conseguir reflotar la serie.

Si pretendes empezar a ver House desde cero o estás en la tercera temporada mejor no leas este párrafo. Al acabar la tercera temporada todos los ayudantes de House (Cameron, Chase y Foreman) abandonan al doctor por sus discrepancias con él. Esto no significa que los personajes desaparezcan de la serie ni mucho menos. En cualquier caso House se ve obligado a contratar nuevos ayudantes y decide hacer un multitudinario casting en el que se va cargando poco a poco a sus candidatos. Esta trama duró más de la mitad de la cuarta temporada y consiguió reflotar a una audiencia que bien había firmado la sentencia final de esta serie.

Durante la quinta temporada los productores volvieron a sorprender ingresando al protafonista en un psiquiátrico durante los primeros capítulos. Se trata de replantear de cero al personaje con una nueva estética, cabeza rapada y una imagen más agresiva. Vuelve House pero la fórmula se repite una vez más y los guionistas tendrán que echar mano de nuevo del tarro de las esencias para encontrar la tecla con la que llegar al gran público.

Sin embargo esta serie me sigue gustando y mucho. En cierta forma siempre me ha gustado llevar un poco la contraria, pero buscando argumentos más serios con los que defender esta serie sólo se me ocurre uno: el propio personaje del doctor House. No se puede valorar exclusivamente esta serie por la calidad de sus tramas. Está claro que con ver la primera temporada ya es más que suficiente para hacerse una idea de lo que vamos a encontrar. Sin embargo, al margen de buenos recursos narrativos como el ya mencionado casting de la cuarta temporada, House debe ser valorado en gran medida por su personaje principal, que da nombre a la serie.

Hablamos de un personaje magníficamente construido. Un personaje con heridas de un pasado que se va conociendo poco a poco. Un personaje tullido, melancólico, inteligente (referencia a Sherlock Holmes), irónico, insultante, adicto, filosófico y con mil y una frases que quedan para la posteridad (como bien podéis ver en este blog que recoge todas las mejores frases del personaje por temporadas) y en este vídeo con algunos de los mejores momentos.



El personaje de Gregory House como reflejo de la serie entera se presta a mil lecturas: al éxito profesional y la decadencia personal, al reflejo de una sociedad hipocondríaca y carente de valores básicos, a la soledad en tiempos de comunidad global, a religión contra ateísmo, a debates racistas, sexistas y, principalmente, a las distintas concepciones de la muerte.

Con esto no quiero decir que no pueda resultar aburrida en algunos momentos y que no tenga un crudo futuro por delante. En cualquier caso no descartaría un nuevo golpe de efecto de los guionistas de la serie. Si alguien puede hacerlo son ellos y quién sabe, tal vez el doctor del bastón acabe metiéndose a monja o algo parecido. Todo sea por congregar a la parroquia frente al televisor.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Series y homosexualidad

En los últimos años las series americanas no han omitido la nueva realidad social que aparece con la aceptación de la homosexualidad en gran parte de los países occidentales.

Acabo de terminar de volver a ver el capítulo piloto de 'Queer as Folk' (Estados Unidos 2000 - 2005, aunque no llegaría a España hasta junio de 2006, fecha en que se emitió en CUATRO). Llaman la atención dos cosas: la primera es el hecho de que tardara tanto tiempo en llegar a nuestro país. La segunda, una cuestión más centrada sobre el terreno, las caras que se les quedan a cada una de las personas cuando han terminado de ver el episodio. El experimento es realmente interesante. Todavía más provechoso si se trata de personas de distintas edades.

La idea original de Queer as Folk nace en Reino Unido, si bien la más conocida por todos es la serie norteamericana del mismo nombre. En ella se narran las vidas, relaciones e inquietudes de cinco gays y una pareja de lesbianas (entre otros). En un país que cuenta con estados como el de California, que a día de hoy siguen poniendo trabas a los matrimonios homosexuales, no era difícil imaginar que esta serie tendría una notable repercusión.
La primera temporada tuvo un éxito de audiencia más que notable después de que se realizara una campaña de promoción orientada principalmente hacia el público homosexual. Como podrán imaginar, no sólo fueron gays y lesbianas los que vieron estas emisiones. Según estudios, también tuvo bastante calado en un perfil tipo femenino, heterosexual, soltera y de más de 35 años.

No quiero entrar mucho más en este tipo de detalles. La realidad es que Queer as Folk es una serie innovadora en muchos sentidos y que se caracteriza por representar la sexualidad de forma muy explícita. Los propios actores han mantenido la ambigüedad de sus orientaciones sexuales y esto, unido a la naturaleza de la propia serie, ha generado una considerable polémica en distintos colectivos cercanos, entre otros, al llamado Tea Party en torno a la representación que se hace de la homosexualidad.

La contraposición genérica de Queer as Folk la podemos encontrar en la serie 'The L Word' (L) ( Estados Unidos 2004 - 2009). Al igual que en el caso de Queer as Folk, se comenzó a emitir en el canal estadounidense Showtime, conocido por apostar por proyectos arriesgados. La serie se centra en la vida de un grupo de amigas lesbianas de Los Ángeles. En España ha tenido una menor incidencia ya que las cuatro temporadas se han emitido por CANAL +. Hasta aquí breves notas sobre series de TV.

Investigando y reflexionando sobre el tema extraigo la conclusión de que esto ni mucho menos es algo nuevo. Ya pasaba en el cine, en la literatura desde tiempos de la antigua Grecia y también en el comic. A continuación recojo parte de un tele
tipo de Europa Press publicado el pasado 13 de enero:

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El periódico oficial del Vaticano dedica un artículo a aclarar que Tintín no es gay

Con motivo del 80 aniversario del héroe de las viñetas Tintín, Matthew Parris, ex diputado británico conservador y columnista del diario The Times y homosexual reconocido, escribió un artículo en el que hablaba de que Tintín era gay. La reacción del Vaticano no se hizo esperar y desde su medio de prensa oficial, L'Osservatore Romano, catalogaron estas suposiciones de "polémica insulsa" y aseguraron categóricamente que Tintín no es homosexual.

El periódico vaticano expresa que Tintín no es más que "el héroe que todos quieren ser, el amigo que todos quieren tener". Gianfranco Gorla, traductor de Tintín al italiano, ta
mbién lo tiene claro. "¿Tintín gay? Pero si es un niño...". Respecto a la ausencia de cualquier relación afectiva conocida entre Tintín y algún personaje femenino, Gorla comenta que "en esos años las mujeres aparecían en los cómics sólo para meterse en problemas y ser salvadas por el héroe de turno".
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Tintín podría valernos de cómo modelo de personaje que siempre viene a la mente -de una forma más o menos frívola- al tratar el tema de los iconos. Atrás quedan otros ejemplos como es el caso de Asterix, Batman y Robin e incluso algunos componentes más actuales de los X-Men. Las principales editoriales del comic estadounidenses no son ajenas a estos cambios sociales y ya preparan introducir nuevos personajes homosexuales en sus series regulares o desvelar la tendencia sexual de viejos héroes conocidos.

domingo, 24 de octubre de 2010

Razón de ser(ie)

Bienvenidos a Espacio de Series, tu sitio en la red en el que analizamos, desmontamos, destripamos, hablamos, explicamos y criticamos las mejores series que vienen directamente desde las productoras estadounidenses.

Para abrir fuego en este espacio vamos a hablar del concepto de serie que vamos a tratar. Aproximadamente desde hace algo más de una década las productoras estadounidenses encontraron un nicho de mercado en las series como producto que vender a las cadenas televisivas. Se trataba de ficción de bajo coste y larga duración que bien podía rellenar un espacio importante en las principales franjas horarias de programación.

Las series han formado parte siempre de la televisión y algunas de ellas han sido ejemplos destacados como ‘Falcon Crest’, ‘El Coche Fantástico’, ‘Los Vigilantes de la Playa’, ‘V’, o ‘La Casa de la Pradera’. Sin embargo desde principios de los años 2000 hemos asistido a un auténtico aluvión de ficción norteamericana en formato serial iniciado con ‘Urgencias’, ‘Expediente X’ y continuado con otras series de reconocido prestigio como ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’.

Algunos analistas televisivos consideran que en este momento se está cerrando el segundo ciclo de series de ficción entre las que estarían las conocidas Perdidos’, ‘House’, ‘Anatomía de Grey’, etc, y se está abriendo una tercera oleada de producción de ficción. Lo que resulta evidente es que la serie es un producto que gusta y sale rentable en tiempos de crisis. Según un estudio de la cadena estadounidense ABC, ‘Perdidos’ obtenía en cada capítulo un 18% más de ingresos publicitarios frente a las películas de estreno.