domingo, 14 de noviembre de 2010

Romanticismo enlatado: Gossip Girl

Gossip Girl es una serie que convence y engancha. Hay que reconocerlo, de lejos no es el tipo de serie que llame la atención, especialmente al público masculino, pero muchos todavía no sabemos lo que tiene para haber conseguido mantener nuestra atención -algo cada vez más difícil- semana tras semana.

Serena era la chica más 'cool' de Nueva York hasta que se marchó a un internado dejando plantada a su amiga Blair. Hablamos de chicas multimillonarias que pertenecen a la alta sociedad neoyorquina. A partir de aquí poco a poco todo se tergiversa con relaciones amorosas, sexo, drogas, fiestas y mil maquinaciones perversas. Eso viene a ser, básicamente, Gossip Girl.

Si empezamos a ver los dos primeros minutos del capítulo piloto de esta serie encontramos dos de los que, a mi juicio, son sus puntos más fuertes. El primero es la música. Empezaremos escuchando la canción 'Young Folks' y más adelante nos iremos encontrando con un buen número de temas conocidos como 'Apologize' o algún clásico de Sinatra.

El segundo punto es la narradora, también conocida como 'Chica Cotilla / Gossip Girl' que da nombre a la propia serie. Nos encontramos ante un narrador omnisciente que no vemos en toda la serie pero que está directamente relacionado con los personajes del relato. Este narrador es una chica que tiene una web sobre los cotilleos de la alta sociedad de Nueva York y que acaba condicionando las distintas tramas que componen la serie.

En otras palabras, la serie se vale de un recurso que ya usaban los trovadores y juglares de antaño, pero le da un aire bastante fresco y original. No en vano, este recurso apenas se ha visto en otras series así que apliquemos la máxima de "un punto para el primero que lo utilizó".

En mi opinión éstas son las dos cosas más importantes de Gossip Girl. Luego hay otras más, como por ejemplo el hecho de que en todos los capítulos consigan crear tramas bastante complejas con apenas nueve personajes principales. Acostumbrados a series en las que te pierdes entre una cantidad, en muchas ocaciones excesiva, de personajes sin mayor trascendencia, se agradece una utilización escueta y precisa de este recurso.

Bueno, y llegados a este punto vamos con los palos. Gossip Girl es una serie que peca de frívola, de trama simple y facilona, de fondo escaso y de enésima utilización reiterativa de todos los recursos amorosos habidos y por haber que Shakespeare ya utilizaba en sus tiempos al escribir 'Romeo y Julieta'. Pero qué le vamos a hacer. Esto vende y ¡vaya si vende! Hasta yo me he tragado las tres temporadas por el hecho de saber cómo terminan estas tramas amorosas. En el fondo la fórmula no deja de ser la misma que la que hace que el HOLA sea una de las revistas más leídas en este país.

Cuando veo Gossip Girl no puedo evitar recordar series pasadas como 'Melrose Place', 'Sensación de Vivir' o incluso 'Falcon Crest'. La historia cambia muy poco, los recursos siguen siendo los mismos y, en definitiva, lo nuevo que te aporta es más bien escaso. Sin embargo lo que vende, aunque trillado, lo sabe vender bien y ese es su baluarte. Si consigue enganchar en la primera temporada, si enamora con sus personajes, si plantea un lavado de cara y no cae en el sentimentalismo facilón, si consigue conectar con el público y hacerle partícipe de las numerosas tramas que plantea; a buen seguro nadie hará ascos a ver un capítulo de esta serie. Ahora bien, mantener eso ya será otra historia nada sencilla.


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